Traigo una novedad muy especial para este Halloween de 2025.
¡Publico nuevo libro!
Se titula Monstruos del Fútbol. Es un librojuego al más puro estilo de los clásicos de elige tu propia aventura que te llevará a participar con tu equipo en la Copa Transilvana de Fútbol.
La editorial Con Pluma y Píxel ha puesto en marcha una campaña de mecenazgo que, también, funciona como venta anticipada. Y viene con unas ofertas muy jugosas. Si quieres aprovechar las condiciones especiales y ser de los primeros en recibir el libro en tu casa en cuanto salga a mercado durante el mes de octubre, puedes ver toda la información y apoyar la campaña aquí (o pinchando en la imagen de abajo).
Estoy muy contento de volver a publicar en la colección de librojuegos infantiles-juveniles Aventurer@s de esta pequeña editorial riojana. Y deseando tener en mis manos los primeros ejemplares, ¡las ilustraciones tiene pero que muy buena pinta!
¿Te atreves a competir contra los mejores equipos transilvanos?
Hoy, 6 de agosto de 2025, se cumplen 80 años de uno de los mayores asesinatos masivos jamás perpetrados, si no el mayor. Hoy, hace 80 años, Estados Unidos detonó su bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima, causando más de 70.000 muertes en el acto y otras tantas víctimas que fueron muriendo después.
La banda de tecno pop Orchestral Manoeuvres in the Dark lanzó su particular bomba en 1980, en forma de un tema musical inolvidable, pacifista y cargado de megatones de crítica y condena contra aquel bombardeo nuclear.
La canción salió al mercado en 1980, en un momento de la historia en el que el pulso frío entre la URSS y los Estados Unidos amenazaba con desencadenar un nuevo desastre nuclear.
Como ahora.
Hoy, 80 años después del horror de Hiroshima, los fanáticos nos van ganando la partida a los que somos una inmensa mayoría de población mundial pacifista y campas a sus anchas, infectando las instituciones nacionales e internacionales, diseminando su discurso belicista y su todo vale para enriquecer a unos pocos, incluso las invasiones ilegítimas y los genocidios. Sí, la canción Enola Gay vuelve a estar vigente.
Orchestral Manoeuvres in the Dark ejerció su activismo pacifista desde el tecno pop, con sus sintetizadores y su letra inteligente y reivindicativa. Quizá uno piense que el pacifismo es más fuerte si viene desde estilos musicales más combativos, como el punk, el rock, el heavy o la canción protesta. Pero no. Lo cierto, y lo importante, es que también los géneros como el pop pueden ser potentes. La fuerza, muchas veces, está en el mensaje y en su alcance. Enola Gay es una canción excelente en ambos ámbitos: un claro mensaje pacifista y un alcance inmenso en las listas de éxitos de su tiempo que se extiende a nuestros días como tema de culto.
Si quieres respirar ochenterismo puro, tecno pop de sintetizador en una de sus máximas expresiones, aquí tienes el vídeo musical de la banda británica.
Yo, a mi manera, también reivindico el pacifismo. Por ejemplo, en este libro.
Para los que prefiráis Spotify, aquí os la dejo:
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Jóvenes pobres matan a jóvenes pobres mientras cuentan sus ganancias viejos ricos
En la ciudad de Orense, a tan solo unos metros de la orilla del río Miño -el más largo de Galicia-, se ubica la calle Isaac Piñeiro Varela.
En el disco San Francisco Express de la banda gallega Los Suaves, su tercer corte y más largo de todo el álbum se titula Ourense-Bosnia.
Ambos, la canción y la calle, son homenajes a Isaac, militar gallego muerto en 1993 en Bosnia durante la guerra de los Balcanes en misión internacional.
Ambos, la calle y la canción, comparten un ánimo de consolar a la familia del fallecido.
La canción, además, se ha convertido en todo un alegato pacifista que pone el foco en las madres de los soldados muertos, de esos hijos que se casan con la patria (signifique lo que signifique eso) y nunca vuelven.
La banda gallega Los Suaves cuenta en su repertorio con un gran número de temas comprometidos y reivindicativos, profundamente humanos, y cuentan con una sensibilidad extraordinaria a la hora de tratar y reflejar el sentimiento de tristeza. No abundan los grupos que brillan en temas sobre la tristeza o el dolor. Los que se me vienen a la cabeza son Los Suaves y Doctor Deseo, verdaderos maestros en ahondar en sentimientos profundos de tristeza desde el pentagrama musical. Y, así, Los Suaves demuestran que la reivindicación no solo puede activarse desde la rabia (como tantas bandas punk o heavy) o desde lo festivo (como algunas propuestas ska).
Ourense-Bosnia despliega nueve minutos largos de manifiesto. Es una canción comprometida, alejada de las radiofórmulas, cargada de mensajes que llegan mucho más allá del homenaje a Isaac Piñeiro. Explota así un recurso muy típico en Los Suaves, de contar una historia pequeña, de personajes, que acaba siendo representativa de una realidad mucho más amplia. Ahonda en el sentido de la vida, en el sinsentido de la muerte, en cómo todas las grandes palabras sobre la patria, el valor o el deber se deshacen ante la realidad del dolor de la muerte, de esa muerte tan atroz que provoca el enfrentamiento entre seres humanos. Desvela, también, la verdadera naturaleza de las guerras, sus motivaciones gestadas en las oscuras altas esferas del poder y totalmente alejada de la verdadera patria: tu casa, tu familia, tus amigos.
En lo musical, Ourense-Bosnia es rebelde en varias dimensiones. En el sonido agresivo de las guitarras, en el tono contestatario de mitin de letra y voz, en el propio planteamiento de su estructura y su longitud tan alejado de la «norma» de esas canciones que, sin asumir compromiso alguno, son alzadas al pódium de la moda por los mismos medios de comunicación que blanquean las guerras.
Cada sílaba de esta canción está cargada de sentido, del peso de tantas almas de jóvenes soldados empujados al matadero por la mano de los oligarcas y señores de la guerra. Escuchar Ourense-Bosnia es toda una actitud en sí misma. Y hacerlo ayuda a que uno pueda ir a cualquier parte con la barbilla alta y un orgullo de ser un verdadero defensor de la paz.
Una pistola en mi cabeza Me está obligando a asesinar a mi papá Soy una máquina de guerra Mi dedo aprieta ese gatillo sin vida
El grupo Ska-P, madrileño y vallecano, cuenta en su repertorio con Niño soldado, un tema estremecedor que sabe conjugar a la perfección la música festiva de la banda con la conciencia sobre una de las realidades más atroces de nuestro tiempo.
Me temo que el reclutamiento de niños ha sido una constante a lo largo de la historia de las guerras. Sin embargo, fue a partir del genocidio de Ruanda de 1994 cuando el término de niños soldado fue acuñado en la forma moderna que entendemos hoy.
Niño soldado pertenece al álbum ¡¡Que corra la voz!!, de 2002, el quinto de la banda. Es, probablemente, la mejor canción del disco y uno de los temas que no pueden faltar en sus directos.
Como en otras canciones de Ska-P, además de la fuerza musical destaca la agilidad vocal de su cantante, Pulpul, capaz de buenos agudos, rápido silabeo y una expresividad que le aporta la garra necesaria a este tipo de temas reivindicativos.
Descubrí a Ska-P en los años 90, gracias al mítico programa de rock y heavy Disco Cross que conducía el periodista musical Mariano García en la radio por aquella época. Pude ver a la banda madrileña en directo en el Palacio de los Deportes de Madrid gracias, precisamente, a ese programa de radio: conseguí una de las entradas que sorteaban en antena. Desde entonces, Ska-P era un habitual en mi radio-casete. Me alegré mucho, varios años después y durante un curso que pasé becado en París, al descubrir que la banda gustaba también en Francia. Se hacía raro escuchar a los vallecanos en un país que protege como nadie a sus artistas nacionales, con legislación específica que limitaba la música que sonaba en radio y televisión procedente de fuera de sus fronteras. Y es que el éxito de Ska-P trascendió a su barrio de Vallecas, a Madrid, a España e incluso a Europa, gozando de muchísimos fans en América Latina. Por desgracia, las injusticias sociales que denuncia la banda son internacionales.
El binomio de niños y guerra me horroriza. Niños soldados. Niños víctimas. El mundo controlado por los adultos que decepciona enormemente, porque son los mayores los que diseñan desde sus despachos las guerras en las que son niños mueren o matan. Hoy estas injusticias siguen tristemente vigentes. Quizá deberíamos hacer algo de caso a Ska-P, que nos animaba a dejar de ser testigos pasivos de las guerras a través de la televisión (hoy añadiríamos las redes sociales), que nos empujaba al activismo.
Porque algo podremos hacer para evitar que los niños sean víctimas de la guerra, ¿no? Aunque sea escribir un post y recordar una canción rebelde. Y seguro que se nos ocurre alguna cosa más.
Abandona su antiguo formato de antologías de relatos para transformarse en una revista al más puro estilo pulp. Aunque con muy buenas calidades en la cubierta y el papel, todo hay que decirlo.
Además, amplía su rango temático para incorporar, junto a la ciencia ficción que ya contemplaba anteriormente, el terror y la fantasía.
Esto es una buena noticia. En España no abundan las revistas de literatura de género y contar con esta referencia es algo que celebrar. Además, en adelante lanzará convocatorias abiertas a escritoras y escritores, lo que es garantía de variedad y originalidad.
He tenido el privilegio de publicar relatos en los cuatro primeros números de la primer época de El mercader de Venus y, en esta nueva etapa, también participo. Y eso me encanta.
Mi cliente era Inox-7000, con número de serie 9798546041519. Se trataba de un cuchillo de cocina profesional de acero inoxidable forjado, mango de micarta con tres remaches y unos espléndidos veinte centímetros de hoja. Estaba acusado de asesinato.
Así comienza Inox-7000, el relato con el que contribuyo a este número 5 de El mercader de Venus, el primero de esta nueva época. Es un relato policíaco y de ciencia ficción, con humor y también con un puntito de acidez. He buscado esa doble lectura que tanto me gusta en relato corto, que permite tanto una lectura entretenida y ligera como una reflexión más profunda.
Porque, ¿qué te parece que un cuchillo sea acusado de asesinato?
Si quieres saber más sobre la revista, te lo cuente directamente el editor en esta entrevista en Instagram con todos los detalles. Bueno, te lo contarán el editor, Francisco Tapia-Fuentes, pero también Nuria Chicote, la anfitriona y conductora de la entrevista, y yo mismo, que me colé en la fiesta como autor.
Si quieres descubrir la historia de Inox-7000 y descubrir los otros textos maravillosos que lo acompañan en la nueva entrega de El mercader de Venus, te invito a que te hagas con tu ejemplar aquí:
Porque es 23 de marzo. Mi cumpleaños. Y, por lo tanto, el día del cumplecuento.
Este año te traigo El objeto Gilaed.
Es un cuento que desarrolla el concepto de radioarqueología y que, además de su envoltorio de ciencia ficción, tiene un corazón de historia de amor.
He tenido el privilegio de verlo publicado en el segundo número de la serie de libros de ciencia ficción El mercader de Venus, de la mano de la genial editorial Con Pluma y Píxel.
Me consta que es uno de los favoritos de mis lectores. Es probable que ya lo conozcas, o que te acerques por primera vez a este relato. Sea como sea, espero que lo disfrutes.
¡Aquí lo tienes! Puedes leerlo directamente en pantalla o descargarte el PDF pinchando un poco más abajo.
El objeto Gilaed, junto con otros relatos cortos de ciencia ficción, forma parte de la antología Futurantis, que regalo nada más que por suscribirte a mi newsletter en Substack.
Spanish songs in Andalucía The shooting sites in the days of ’39 Oh, please, leave the ventana open Federico Lorca is dead and gone
Los británicos The Clash son una de las bandas emblemáticas del primer movimiento punk anglosajón. ¿Quién no conoce sus archifamosos temas Should I Stay or Should I Go o London calling? ¿O quizá el I Fought the Law o la maravillosa versión en castellano Luché contra la ley que se marcó Loquillo?
Las letras de The Clash, bien impregnadas de mensaje y compromiso social, hicieron también un hueco a la Guerra Civil Española.
Hoy hablo de Spanish bombs, un corte incluido en el que se considera uno de los mejores discos de la historia de la música, London calling, de 1979.
Los españoles de mi generación, nacidos ya en democracia (y más o menos a la vez que The Clash publicaba el London calling), hemos tenido acceso a un amplio contenido histórico y cultural sobre nuestra Guerra Civil. Son muchos los artículos, documentales, novelas de ficción y películas que han querido recordar aquella guerra, desde las propuestas más generales con vocación histórica hasta aquellas más enfocadas en los personajes y sus pequeñas historias particulares.
Numerosas escritoras, escritores, cineastas y artistas españoles nos han dejado su visión de la Guerra Civil. Todo este material, sumado a la Historia objetiva y a los relatos propios de cada familia, nos han ayudado a componer nuestro particular mosaico de lo que supuso aquel conflicto.
Todos cargamos con nuestros sesgos, y por eso es muy enriquecedor conocer la visión sobre nuestra guerra que tienen en otros países. Como dice un amigo mío, para enterarte de lo que pasa en realidad en tu país, a veces es necesario acudir a la prensa extranjera. Y esto puede ser un buen motivo para escuchar con atención el Spanish bombs: ¿cómo ve el asunto un grupo punk-rock británico de los 70 y los 80? Otro motivo para poner en acción los altavoces es, por supuesto, el de disfrutar de la música de The Clash.
En lo musical, quien se acerque por primera vez a The Clash quizá espere una descarga de energía y rabia punk enaltecida. Pero no. Encontrará en Spanish bombs un sonido que hoy en día clasificaríamos casi más dentro del pop por su suavidad.
Y es que el punk, al fin y al cabo, está más en la intención y en el mensaje de fondo que en la música como tal.
Es una canción exótica por su mezcla de idiomas. Las frases pronunciadas con fuerte acento inglés imprimen una personalidad muy distintiva a este tema. Puede resultar extraño, pero a mí eso me encanta. Durante una etapa breve de mi vida, fui profesor de español como lengua extranjera en París. Aprecio mucho cuando una persona extranjera se esfuerza por hablar mi idioma. Sé lo que cuesta aprender lenguas, yo mismo he pasado centenares de horas (qué digo cientos, ¡miles!) estudiando inglés y francés. El español es una lengua maravillosa, para mí la mejor del mundo, en la única en la que puedo expresarme con total amplitud, y me encanta que las personas con otras lenguas maternas lo aprecien. A fin de cuentas, eso es también apreciar nuestra historia y nuestra inmensa cultura.
En cuanto al mensaje que transmite Spanish bombs, está trazado con palabras claves que, en lugar de plasmar ese mensaje con todas sus formas y detalles, lo sugieren. Yo diría que es una canción impresionista, sin contornos definidos ni detalles nítidos, pero con toda la fuerza.
Me parece que la parte más potente de la canción está ni más ni menos que en la mención a Federico García Lorca. The Clash denuncia así una de las consecuencias más nefastas de las guerras, y es que junto con las vidas humanas se pierden ideas, patrimonio, riqueza cultural y libertades. Es natural que unos músicos lamenten especialmente la muerte de los poetas.
Todo esto me hace pensar qué obras geniales podría haber producido Lorca si hubiera continuado vivo y libre para crear. Hubiera, a buen seguro, engrandecido aún más la cultura de mi país, este idioma que tanto quiero y al que cada obra literaria hace un poquito más grande. Para intentar concebir el tamaño de la pérdida cultural que supuso la guerra, a veces me gusta pensar en el gran escritor J. R. R. Tolkien (coetáneo de Lorca, por cierto, tan solo se llevaban ocho años). El autor de El Señor de los Anillos luchó en el frente durante la Primera Guerra Mundial, como tantos otros jóvenes pobres británicos. Pudo no haber sobrevivido a las trincheras. ¿Os imagináis todo lo que nos hubiéramos perdido si Tolkien hubiera muerto en la guerra? Nada menos que uno de los relatos más importantes e influyentes de los últimos cien años, tanto por sus aspectos literarios como comerciales. Quizá la Guerra Civil Española dejó entre sus muertos a otros escritores españoles que habrían cultivado, por ejemplo, géneros como la fantasía o la ciencia ficción. Una fantasía y una ciencia ficción que se vieron anuladas casi por completo durante la dictadura que siguió a la guerra. ¿Os imagináis toda la riqueza que puede haberse perdido para España y para nuestro idioma entre disparos y bombas?
Pero mejor no encerrarse en ese pensamiento tan demoledor. Hoy en día disfrutamos de libertad para crear. Aprovechémosla y luchemos por ella si alguien intenta arrebatárnosla. Igual que, a su manera, los británicos The Clash lucharon con su música contra el Thatcherismo.
¿Nos ponemos los auriculares?
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Así es el cinismo de la humanidad cedieron el futuro a la industria militar hoy no sale el sol, solo hay dolor Inés, Inés, Inesita Inés
Inspirados en la canción infantil tradicional Tres hojitas, madre, los madrileños Boikot crearon una versión a su estilo punk-rock, titulada Inés, rubricando un tema ágil, muy bailable en los conciertos en directo y con un clarísimo mensaje pacifista.
Su mayor acierto es mostrar la guerra desde los ojos de la infancia. Todos los argumentos a los que los señores de la guerra nos tienen acostumbrados para justificar sus atrocidades se derrumban ante los ojos de una niña, de un niño, que ha venido a coincidir en el mismo lugar en el que algún desalmado ordenó colocar sus bombas.
Bombas que buscan enemigos, y encuentran niños.
Bombas que buscan terroristas, y encuentran niños.
Bombas lanzadas en el nombre de la paz, y que son la guerra misma.
Bombas y disparos que hablan de bandos incomprensibles. ¿Por qué destruyen mi ciudad, mi barrio, mi casa? ¿Por qué matan a mis vecinos, a mis seres queridos, a mi familia?
Y es que ponernos en el lugar de los niños nos revela de nuevo la verdadera naturaleza de los bandos en una guerra.
Adultos contra niños: adultos que ordenan disparar, bombardear, atacar, adultos que disparan, bombardean y matan, y niños al otro lado que lo pierden todo, que quedan malheridos o que mueren.
Ricos contra pobres: ricos y poderosos que ordenan lanzar muerte, pobres que se matan entre ellos de forma directa o colateral.
Adultos ricos contra niños pobres. Adultos ricos y poderosos que controlan los medios de comunicación y que jamás, jamás, darán voz a los niños, jamás mostrarán a las víctimas menores. Tan solo, quizá, muestren a un niño alguna vez para instrumentalizarlo, para utilizarlo como medio y sostén de un discurso que les intente legitimar para seguir matando más niños.
Inés es una canción de 2002 que mantiene una triste vigencia. El ejemplo actual más atroz lo tenemos con la guerra Israel-Gaza que comenzó en octubre de 2023. Según estimaciones de la Organización de Naciones Unidas, en los primeros 14 meses de guerra los ataques israelíes mataron a 14.500 niños. ¡Qué cosa tan atroz! Uno de cada tres muertos en una guerra así es menor de edad. ¿Y hablamos de rearme? ¿Hablamos de aumentar el arsenal cuando sabemos que se hacen para matar y que uno de cada tres muertos será un niño?
Por eso la canción de Boikot es importante y está llena de aciertos.
Acierto en dar visibilidad a los niños.
Acierto en acusar a la industrial militar.
Acierto en versionar una canción infantil tradicional, atemporal.
Acierto en rebelarse, en reivindicar un cambio, en confirmar que merece la pena luchar por la paz y la libertad.
Y acierto musical. Boikot es una banda con muy buen criterio a la hora de elegir canciones que versionar. En el caso de Inés, han reconvertido una canción popular en todo un hit de los que más animan al público en los conciertos. Si no te mueve su letra y su mensaje, lo hará su ritmo. A pesar de su devastador mensaje social, también puede ser una canción divertida. ¡Desde luego que sí!
Te propongo visitar esta interpretación del tema que los Boikot hicieron para Los Conciertos de Radio 3 de TVE en 2021.
Además, si tienes curiosidad por la canción tradicional original, aquí la tienes:
Cuidemos la infancia. Soy escritor de literatura infantil y juvenil y quizá por eso las niñas y los niños me preocupan. Sus años dorados están para jugar, para querer, para imaginar, para leer. Pero no para suportar guerras ni mucho menos para librarlas.
Luchar por el cumplimiento íntegro y universal que recoge la ONU en su Declaración de los Derechos del Niño de 1959 es algo legítimo y que está por encima de cualquier interés económico que nos quieran colar entre las prioridades de las personas. Ojalá tuviéramos los medios para velar por estos derechos y hacerlos cumplir. Me entristece enormemente ver por televisión cómo son violados una y otra vez, como si las guerras acaso fueran excusa para saltarse las normas que los propios países nos hemos dado.
Yo hago libros. Otros hacen canciones. Si conseguimos mejorar la vida de niños y niñas, poco o mucho, en todo el mundo o en un rinconcito de nuestro entorno, ya será un logro. No está mal dejar que esta canción de Boikot nos lo recuerde.
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Darkness imprisoning me All that I see Absolute horror I cannot live I cannot die Trapped in myself Body my holding cell
ONE es, probablemente, la canción más desgarradora que podemos escuchar sobre la guerra. Una descarga brutal antibelicista con toda la potencia del sonido de la legendaria banda de thrash Metallica. Y, sin embargo, el vector de fuerza más grande de este tema no es el sonido, sino la historia que cuenta y su mensaje.
Y, como se titula ONE, tenía que ser la primera canción a destacar en esta nueva serie de posts sobre música pacifista.
Pertenece al album …And Justice for All de la banda, publicado en 1988, y obtuvo un premio Grammy.
ONE está inspirada en el relato de Dalton Trumbo titulado Johnny cogió su fusil (Johnny Got His Gun en su título original) que el genial escritor y cineasta americano nos contó tanto en película (1971) como en novela (1939).
Cuenta la historia de un soldado americano de la Primera Guerra Mundial que queda mutilado por una explosión en el frente. La canción de Metallica se centra en el horror del despertar del soldado, sin brazos ni piernas, habiendo perdido el habla y sus sentidos de vista y oído, pero vivo. Cuenta ese lado de la guerra que sabemos que está ahí, maldita sea, pero que no se suele mostrar en los relatos de héroes. Plantea también el debate de la eutanasia, mostrando un caso extremo de sufrimiento irreversible.
El videoclip de ONE, a diferencia de la versión del disco, intercala escenas de la película Johnny Got His Gun, haciéndolo más impresionante y visceral. Si eres una persona sensible, te recomiendo ceñirte a la versión de audio y evitarte el vídeo. Puede revolverte no solo la conciencia, sino también las tripas, y provocarte una noche de inquietud e insomnio. Te lo digo por experiencia.
El momento más estremecedor musicalmente se desarrolla desde el minuto 4:33 al 5:22. Es probable que este fragmento sea uno de los mejores minutos de la historia del heavy metal.
Un mensaje antibelicista tan crudo como el de Johnny Got His Gun no encajaba muy bien con el discurso de enaltecimiento de la guerra de los Estados Unidos en la época de publicación del libro. La actividad intelectual de Dalton Trumbo cayó bajo el punto de mira del poder. Como consecuencia, el autor fue perseguido. Fue uno de los Diez de Hollywood. Dalton Trumbo fue víctima del macartismo o de la caza de brujas contra el comunismo impulsada por el senador McCarthy en Estados Unidos durante la guerra fría. Esto le supuso al bueno de Trumbo meses de prisión y años de exilio, y a Estados Unidos una mancha más (¡otra!) en su largo historial de injusticias, persecuciones y represión de las libertades.
Por eso la canción de Metallica es, también, un homenaje a Dalton Trumbo, a su obra y a la libertad de expresión. Pero, sobre todo, es un tema antibelicista, pacifista, de esos que por alguna razón no abundan demasiado en las radiofórmulas pero sí en estilos musicales más comprometidos.
Acabo con dos consejos. Uno es trivial: escucha ONE, que es un temazo. El otro es el mejor consejo que recibirás jamás, aunque nunca te lo dirán los poderosos: si hay una guerra, no vayas.
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Estos tres libros me han traído muchísimas alegrías y han sido el eje principal de mi actividad literaria en 2024.
Aharata karate y Si quieres escribir un librojuego, pasa a la página 1 me han llevado al canal de entrevistas en Instagram de mi amiga escritora y experta en literatura infantil y juvenil Nuria Chicote, a presentaciones en librerías como Libros de Arena o Akira Cómics, al festivalCelsius 232 de literatura en Avilés, a la feria del libro de Alcorcón, a impartir conferencias en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y, sobre todo, a poder conocer de primera mano otros autores y libros, como Conviértete en samurái de Leti Moregal y Jairo Coronado, del que pude ser lector beta.
WARMOR, por su parte, me permitió desarrollar ciencia ficción para adultos también en formato librojuego. Se incluye en la colección Mil Oniros Ciencia Ficción, y quise demostrar que un librojuego, por qué no, puede integrarse en una colección de relatos lineales.
2024 ha sido el año en el que me he incorporado a la Asociación Colegial de Escritores y me he sumado a su grupo de literatura infantil y juvenil. También pude asistir por primera vez a la gala del Premio Literario Amazon Storyteller (¡enhorabuena, Luis David!), al Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos (FESTILIJ3C) o al concreso «Escribir para niños y jóvenes» de la ACE. Aunque, en esta relación con escritores, la parte más importante ha sido la amistad y la cercanía con muchos escritores. Consolidar las reuniones en Madrid con algunos de ellos me ha encantado: además de compartir proyectos, nos ponemos manos al teclado. Y escribir en compañía tiene algo especial.
En 2024 he podido disfrutar de la relación con las personas que me leen, gracias a la actividad en redes sociales (Facebook e Instagram) y en este blog (¡he superado las 4.000 visitas en 2024!). Pero, sobre todo, me he volcado con mi newsletter Holoceno 13000. Muchas gracias, desde aquí, a todos los que leéis mis correos y a quienes, además, me habéis escrito personalmente para ampliar o comentar los temas que lanzo en la newsletter. Viajar acompañado es mucho mejor, ¡y hacerlo junto a vosotr@s es un lujo!
Además de todo esto, he seguido progresando con lo principal: escribir. He trabajado en nuevos textos, tanto en infantil y juvenil como en librojuegos y en ciencia ficción. Ese trabajo en la sombra verá la luz en 2025 si todo va bien, y prefiero contaros los detalles en su momento. Ahora, tan solo quiero enviarte un enorme GRACIAS por estar ahí.
Este viernes día 13 de diciembre, a las 16:00 horas, participo en un directo de Instagram junto con mis amigas escritoras Leti Moregaly Nuria Chicote.
¡Extra, extra! Hago un inciso de actualización: el directo que anuncio en este post ya ha ocurrido. La buena noticia es que quedó grabado y podéis verlo aquí:
Hablaremos de librojuegos, de cómo crearlos y de las posibilidades que ofrecen en la literatura infantil y juvenil. También, comentaremos el librojuego Conviértete en samurái, de Leti Moregal y Jairo Coronado, publicado por Henko Ediciones.
Conviértete en samurái está ambientado en el Japón feudal y toma elementos fantásticos de su folklore por lo que, además de una buena dosis de aventura, permite explorar algunas de las leyendas más asombrosas del país del sol naciente.
Nuria es una especialista en literatura infantil y juvenil. Además de escritora, contribuye con sus decenas de actividades a enriquecer este mundo de las letras para los más peques, a crear una verdadera comunidad en torno a los libros y a divulgar el trabajo de autores y editoriales de LIJ.
Ambas, Nuria y Leti, están apoyando con muchísima energía el género de los librojuegos. Y eso es algo que me emociona, porque en cierto modo sigo siendo el niño que creció leyendo aquellos ejemplares de Elige tu propia aventura.
Lo que más me gusta de los directos, además de que son muy frescos y dinámicos, es que dan cabida a preguntas y respuestas. Desde que publiqué el manual de escritura de librojuegos Si quieres escribir un librojuego, pasa a la página 1 he tenido la oportunidad de participar en distintas charlas y responder a un montón de preguntas de personas interesadas en crear este tipo de obras interactivas. ¡Estaré encantado de resolver dudas y hablar de las tripas de los librojuegos!
Pertenece a la colección Mil Oniros Ciencia Ficción. Es ya el número 17 de esta serie de relatos cortos para leer en una hora que sale a la luz.
Sin embargo, es probable que en esta ocasión la lectura de WARMOR lleve más tiempo. Porque se trata de un librojuego y su exploración completa requiere cierta habilidad y concentración.
Sí, he querido colar un librojuego en una colección de relatos. WARMOR trata sobre un robot que, súbitamente, adquiere conciencia de sí mismo. Esta premisa encaja muy bien en la modalidad de lectura que plantean los libros al estilo de los Elige tu propia aventura. Permite al lector ser el protagonista, sentarse a los mandos del robot, dirigir sus pasos y adoptar las decisiones que estime oportunas.
Pero, a pesar de ser un librojuego, no es literatura infantil. Creo que a estas alturas no es necesario recordar que la ficción interactiva, aunque tuvo su boom comercial en los años ochenta de la mano de colecciones dirigidas a niños, abarca mucho más. WARMOR es un relato bélico y trata temas que, aunque habituales en la ciencia ficción, pueden resultar demasiado complejos para un niño.
Te dejo la sinopsis más abajo.
Y si quieres ser el primero en recibir información sobre las novedades y ofertas que lanzo, no tienes más que suscribirte a mi boletín en Substack. Además, ¡por hacerlo te regalo un ebook de ciencia ficción!
Imagina que eres un robot WARMOR modelo Aurora, una armadura de guerra diseñada para garantizar la supremacía de combate en el terreno de la infantería. Imagina que algo te diferencia de manera radical del resto de máquinas: tú has adquirido conciencia. Lanzado de súbito a un tablero de juego con más interrogantes que respuestas, deberás buscar tu lugar en el mundo mientras sorteas las amenazas del hostil escenario de la guerra.
De nuevo, aproveché las relativamente recientes y estupendas ediciones en audiolibro para sumergirme en la lectura, esta vez con la voz de Marta Rodríguez Pandozi en una narración excelente.
Siempre que abordo un libro célebre, temo que mis expectativas sean altas y la novela acabe por no alcanzarlas y por decepcionarme. Sin embargo, me ocurrió algo singular en este caso. Han sido tantas las reivindicaciones que he escuchado del buen hacer a todos los niveles de la escritora estadounidense Ursula K. Le Guin que mi yo lector del subconsciente comenzó a pensar que no sería para tanto, que se trataría de una moda sobrevalorada. Así que mis expectativas sobre Terramar, aun tratándose de un clásico, estaban bastante contenidas.
Lo comencé a leer y ocurrió algo genial. La narración me llevó de la mano de una manera que me hizo olvidar a Ursula K. Le Guin, a toda su aura de escritora mítica y a las miles de críticas, análisis y alabanzas sobre su obra. A los poco minutos de escucha, dejé de ser consciente de estar leyendo a una escritora clásica y encumbrada, porque lo único que me interesaba era la historia que contaba. Nos habíamos quedado solos el libro y yo, aislados del contexto, en esa sincronía íntima que hace cada lectura única y diferente.
Un mago de Terramar me ha hecho reconectar con ese lector adolescente que aún conservo. Siempre lo digo: si uno lee de niño, siempre será capaz de leer con ojos de niño. Si uno lee de adolescente, también sabrá volver a esa edad lectora y disfrutar así de los libros. En esencia, Un mago de Terramar cuenta el viaje iniciático de Ged, su protagonista. Se desarrolla en el archipiélago de Terramar. Sí, la construcción del mundo es importante en la novela, pero se agradece que la acción predomine sobre ello. No abusa de referencias a la política, la historia o la geografía de Terramar y la narración fluye muy bien. También debo decir que mis lecturas inmediatamente anteriores eran densas y, en comparación, cualquier cosa puede parecerme ágil: vengo de leer Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne y Moby Dick de Herman Melville, obras que intercalan verdaderos documentales entre escena y escena.
La narración de Un mago de Terramar cuenta la juventud de Ged, y su evolución como mago. Rompe algunos esquemas, pero en general incluye un buen número de arquetipos (muy bien manejados, eso sí). El viejo mago mentor, los dragones sabios y majestuosos, una escuela de magia -aunque en un libro de 1968 probablemente esto fuera novedoso- con las figuras de maestro, el amigo y rival y, sobre todo, el doble largo viaje, tanto exterior como interior, que emprende el protragonista y lo forja.
El capítulo más estremecedor, en mi opinión, es el que transcurre en la Corte del Terrenon. Allí, Ged se reencuentra con Serret, personaje que ya intervino en la niñez de Ged y que ahora aparece como mujer y esposa del señor del Terrenon. La relación que establece con Ged es desconcertante y desemboca en el que para mí es el punto clave del viaje de Ged. La escena de Ged y Serret junto al ancestral Terrenon, me hizo sentir frío. Sí, el frío de la narración se volvió físico. Es cierto que, además, esa parte del audiolibro vino a coincidir con un paseo nocturno por un lugar expuesto al viento. Los detalles de la situación y si Ged sale airoso o no lo dejo a cada lector. Lo inquietante es que, en lo profundo, Ursula K. Le Guin instala un gran desasosiego en el lector: desde fuera, está clara la forma correcta de proceder, pero en mi intimidad lectora entendí que, aún siendo todo tan claro, yo hubiera sucumbido a las palabras de Serret. Por eso la escena es tan potente y, para mi gusto, destaca sobre otras quizá más espectaculares y adornadas de dragones, hechizos o sombras. La esencia de Serret me recordó a la mítica película de serie B I walked with a zombie, (Jacques Tourneur, 1943) con la actriz Edith Barrett interpretando a la zombificada señora Rand.
Es de esas escenas que hace que un libro se gane mi respeto como lector, que lo mire de igual a igual. Y, cuando eso sucede, leer es maravilloso.
Hoy os traigo mi lectura seleccionada del mes de abril de 2024.
Es un libro que tenía desde hace mucho tiempo en mi lista de pendientes y que, gracias al formato de audiolibro, por fin lo he leído.
Se trata del clásico de Herman Melville, Moby Dick. En la voz de Germán Gijón la experiencia es muy buena e inmersiva y dura un total de casi 23 horas. Os podéis imaginar con esto que me ha acompañado durante bastantes días en paseos, deporte y tareas del hogar.
La novela fue publicada originalmente en 1851. Hablamos de un texto con solera. Es apenas veinte años anterior a otro de los libros que leí recientemente: Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne. A pesar de que son prácticamente contemporáneos, la novela de Melville me evocó un mundo mucho más antiguo. Quizá porque Moby Dick mira a popa y el libro de Verne se proyecta a proa. A fin de cuentas, Veinte mil leguas de viaje submarino es novela científica y de anticipación.
En cualquier caso, ambas novelas creo que tienen mucho más en común que de diferente. No solo que son hijas del siglo XIX. Sobre todo, comparten la misma temática común del mar. Pequod y Nautilus mueven la trama a golpe de remos, velas o motor. Ambas obras despliegan grandes cantidades de párrafos documentales: esto es algo inconcebible en las novelas actuales, ¿detener la trama para describir o explicar en detalle las maravillas del mar o las características de los cetáceos? En eso se nota que son obras escritas por una generación de escritores muy anterior a la actual y, desde luego, para unos lectores muy diferentes. Ambos libros presentan sendos capitanes sombríos. Ahab en el Pequod de Moby Dick y Nemo en el Nautilus de Veinte mil leguas de viaje submarino. Quizá la evolución de ambos personajes es opuesta, pero desde luego que habitan en la oscuridad durante gran parte de sus relatos. Los dos libros destilan también una supremacía del ser humano sobre la naturaleza, responden a esa manera de pensar de que el hombre, con su habilidad, su conocimiento o su audacia, tiene derecho a disponer de todos los recursos naturales que sea capaz de dominar. Ambos libros se cuentan desde un narrador en primera persona que acaba siendo más testigo que verdadero actor de los sucesos: si en los primeros compases el lector los identifica como protagonistas, pronto esto cambia y la trama acaba sostenida por esos Ahab y Nemo, que son verdaderamente memorables.
Y hasta aquí las similitudes que quería apuntar. Me interesa, ahora, destacar algunas particularidades de Moby Dick y responder a la pregunta de si es una lectura apropiada para nuestros tiempos.
Moby Dick, a mi parecer, describe con más fuerza la vida en el mar. Utiliza más sentidos, más detalles y, también, un cierto orgullo que impregna todo de sentimiento. El mar que atraviesa el Pequod es áspero, exigente con el esfuerzo físico y atroz a la hora de dibujar el destino en el horizonte. Moby Dick, a mi parecer, es también más redondo. La gran pregunta, si Ahab dará caza o no al gran cachalote blanco Moby Dick, queda respondida al final del libro.
Con todo, se trata de una narración de sello antiguo, de dos siglos atrás. Me da vértigo, como escritor, pensar en el envejecer de las obras. Porque uno se hace a la idea de envejecer como persona, pero se aferra a esa idea de que las obras podrían ser más duraderos que uno mismo. Y, sin embargo, veo que Moby Dick pasa de moda. Por mucho que se mantenga a flote como clásico, no es pujante ni creo que atrape a nuevos lectores. Sí, siempre habrá quien llegue a sus páginas por una u otra razón, pero serán cada vez menos personas. Creo que este libro resuena en unos códigos que tienen cada vez menos que ver con los que configuran a los más jóvenes hoy en día. Resistirá como pieza de valor filológico, quizá dé algunos coletazos gracias a alguna adaptación cinematográfica, pero su relevancia se extinguirá. Y no deja de ser peculiar. La caza indiscriminada que se describe (y se reverencia) en la obra de Melville llevó casi a la extinción a las ballenas, pero finalmente creo que serán las ballenas las que sobrevivirán a Moby Dick.
Y es que, quizá, lo fascinante en Moby Dickes la carga cultural que las personas asignamos a la naturaleza, más que la naturaleza misma.
La lectura en audiolibro merece la pena. La locución transmite bien las tensiones y energías en conflicto, los caracteres fuertes de los personajes y el pulso que requiere la obra. Sí, la narración de Germán Gijón es muy buena. Creo, además, que a mí Moby Dick me ha cogido por los pelos y que no lo hubiera leído si la única opción disponible fuera la edición tradicional en papel. Aún así, lo recomiendo, sí, para cualquiera que esté dispuesto a enfrentar libros de dos siglos atrás y descubrir todas esas cosas buenas que ofrecen, aunque no respondan a los códigos de las novelas actuales. Porque leer algo de este estilo, que se sale totalmente de la fórmula del best seller actual, también tiene un punto de rebeldía muy agradable.
Hoy os traigo mi lectura seleccionada del mes de marzo de 2024.
Se trata de un relato.
Ya sabéis que soy un defensor de los formatos breves en literatura. Me encanta la capacidad de los cuentos para innovar, sorprender y ofrecer una experiencia de lectura completa en un intervalo concentrado de tiempo.
También me encanta escuchar historias. Que me cuenten un cuento.
Se trata de un relato publicado en el podcast Ciencia espeluznantede Principa. Antes que ficción sonora fue publicación en texto en la versión impresa, en el número 18 de Principia Magazine. Pero yo he accedido directamente a la versión en audio.
Y me ha encantado.
Cuenta la historia de una arqueóloga que, siguiendo los pasos del explorador británico Lord Mowbray, busca el templo de Tso-Dre Lha-Khang oculto en algún lugar perdido de Nepal con el objetivo de desentrañar los misterios de una técnica de momificación ancestral.
Sí, tengo costumbre de escuchar audiolibros largos. El templo de los grillos reúne, como relato, algunos atractivos adicionales que lo han aupado a mi lectura seleccionada del mes.
Sobre todo, es una estupenda narración. Un relato de los de verdad, con intriga, con buena ambientación y con escenas llenas de imágenes potentes. Con gancho. Es de esos relatos que te lleva directamente a un terreno de aventuras donde pueden ocurrir cosas fascinantes, a ese lugar donde habitan las historias genuinas, que tanto gusta visitar desde la seguridad de un sillón en el interior de un hogar porque, quizá, nos impresione demasiado y necesitemos recordar que tan solo estábamos leyendo.
Además, insisto, eso de escuchar una historia completa, de principio a fin, en poco más de veinte minutos de locución es absolutamente mágico. La novela es la reina de la literatura hoy en día, pero las narraciones breves tienen su sortilegio especial, ese pulso atávico que poseen las historias antiguas.
La producción es buena. El equipo de Principia ha hecho un estupendo trabajo con la ambientación sonora. Y la propia autora, Nuria, nos lo narra. Nos cuenta su relato al oído. ¿Qué más se puede pedir?
Junto a la recomendación, eso sí, quiero dejar una advertencia. El relato no se enmarca por casualidad en un podcast de ciencia espeluznante. Es muy probable que te haga estremecer.
Yo ya te he advertido. Ahora te toca a ti decidir si te aventuras a penetrar en el templo de Tso-Dre Lha-Khang.
Didn’t know what time it was, the lights were low I leaned back on my radio
Es muy probable que a la mayoría de los que seguís esta serie de posts sobre música de ciencia ficción quien primero os viniera a la cabeza fuera el gran David Bowie.
Tengo que reconocer que con este artista me pasa un poco lo mismo que con la mayoría de referentes culturales de los años 70: no me atrajeron en un primer contacto de niño o de joven y, sin embargo, me han entusiasmado al redescubrirlos ya de cuarentón.
David Bowie ofrece un catálogo espectacular de música de ciencia ficción, así que el Starman de hoy es solo el inicio de otras canciones del artista británico que, seguro, traeré a esta serie de posts. Y es que esta canción, sin ir más lejos, se incluye en el álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972) un disco conceptual todo entero dedicado a ciencia ficción. ¿No es genial?
Inconfundible Bowie
Me encanta la música que Bowie logró enlazar con la carrera espacial y los avances de los años 60 y 70. En aquella época, el espacio era tema habitual en los informativos y, supongo, en las conversaciones cotidianas. Es una pena que hoy en día la fascinación científica se haya enfriado para el gran público. Me maravilla pensar que lo popular, lo «pop», supo incluir entonces temas complejos, transcendentales y que invitaban a la reflexión. Si el pop demanda artistas con una buena profundidad de pensamiento y una alta calidad intelectual, creo que se logran obras y sociedades mucho mejores. No digo que hoy en día no haya una producción cultural tan buena o mejor que entonces, pero mi impresión es que la calidad ha quedado relegada a segundo plano y muchos productos culturales de éxito son, en realidad, mediocres. Además, las redes sociales parecen estar dominadas por algoritmos que nos ofrecen toneladas de contenido similar a lo que ya hemos consumido, dificultando enormemente el descubrimiento de cosas nuevas, distintas y realmente originales. Así, ¿cómo saber de nuevos artistas y obras que nos abran la mente a nuevos caminos?
Pero dejemos la pataleta y volvamos a Starman.
La propia textura de la canción es genial. Me encanta esa repetición de sílabas finales en algunos versos, esa melodía inconfundible y ese mensaje que admite interpretaciones, tanto de la crítica como, sobre todo, personal de cada uno.
Y es que esta es la fuerza de las canciones gracias a la que, en ocasiones, son superiores al resto de géneros literarios. Las canciones insinúan, cuentan brevemente o esbozan, invitando (¿obligando?) a los oyentes a poner mucho de su parte para completar la obra. Así, yo imagino unos niños protagonistas, únicos capaces de conectar con el mensaje de Starman, porque aún no han perdido su capacidad de pensamiento mágico. Sí, ese mismo tipo de pensamiento que hace que los niños disfruten de una manera tan plena de los cuentos de hadas maravillosos. Hay cosas que solo pueden ocurrir hasta la edad de ocho o nueve años porque luego el cerebro cambia y pierde pie en ese sentido de la maravilla.
Starman me gusta porque conecta ciencia ficción con magia y fantasía a través de los niños, clave de todo. Para mí, esto es nuclear. Soy escritor en géneros de ciencia ficción e infantil y me cuesta horrores explicar que para mí tiene un sentido único. Lo intento a través de mi newsletter Holoceno 13000, pero es difícil, y por eso me entusiasma encontrar ejemplos que me ayuden a justificar mi posicionamiento creativo. Y si el ejemplo viene de la mano de un artista tan brutal como David Bowie, mucho mejor.
Aunque también podría ser que esté proyectando mi manera de pensar en su canción, claro, y quiera encontrar validación para mis ideas en referentes culturales externos.
Starman puede ser una metáfora de inocencia, si se quiere, o metáfora también si nos empeñamos que la canción puede estar dirigida a ese manido «niño que todos llevamos dentro». Pero, no nos engañemos, el centro de gravedad de la canción Starman ya no está en nuestro ombligo.
Hoy le he puesto esta canción a mi hijo. No me lo esperaba, pero le ha gustado y se ha interesado por la letra. Definitivamente, es una canción multigeneracional, aunque su esencia solo pueda pertenecer con plenitud a los más pequeños.
Y tú, ¿cómo interpretas esta canción? ¿Cómo es tu Starman?
Ficha técnica
Canción: Starman
Artista: David Bowie
Álbum: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars
Año: 1972
Duración: 4:14
Escúchala en Spotify clicando aquí:
La imagen mostrada de cubierta del álbum se utiliza en baja resolución, a título ilustrativo y sin fines lucrativos. Es, además, una imagen ha sido utilizada en numerosas webs de internet distintas a esta. Puede estar sujeta a copyright.
Es un librojuego al estilo Elige tu propia aventura para lectores y lectoras middlegrade (infantil) que combina aventuras y tecnología.
Supercoche
En sus páginas, tienes la oportunidad de pilotar un coche deportivo con personalidad propia gracias a su inteligencia artificial, como una versión moderna de El coche fantástico. También enfrentarás piratas informáticos e incluso podrás competir en una arriesgada carrera automovilística de prototipos.
Durante su escritura, que me llevó meses, quise incluir algunas referencias, guiños y homenajes. Por supuesto, estas no influyen en la aventura como tal y no es necesario conocerlas para disfrutar del librojuego con plenitud. Pero, creo, añaden una capa extra de interés sobre todo a los adultos que se acerquen a su lectura. Revelar estas curiosidades, aunque no supone un spoiler como tal, sí puede dar alguna pista. Pero hace ya unos años que lo publiqué y creo que es un buen momento para desvelarlas. Aquí van.
1. Está basado en tecnología española real
Si, además de librojuego e infantil, tuviera que asignar a ¡Supercoche! una tercera etiqueta, elegiría la de ciencia ficción.
O, siendo más preciso, tecnología-ficción. Lo que probablemente un lector que se acerque por primera vez a ¡Supercoche! no sepa es que este sustrato tecnológico no es casual, sino que es reflejo directo de mi experiencia profesional. Soy escritor, pero también tengo la suerte de trabajar en el campo de la I+D+i en el sector digital. Conozco de cerca ámbitos tecnológicos como la inteligencia artificial, el vehículo conectado y autónomo, la ciberseguridad, las tecnologías cuánticas o la realidad virtual y aumentada. Me encanta utilizar toda esta base de conocimiento como materia prima para crear historias. Los guantes táctiles, el casco de realidad virtual o las increíbles habilidades del supercoche Zirquit están basados en innovaciones y capacidades reales. Y no necesité documentarme en fuentes lejanas: me inspiré en tecnologías ya disponibles y en proyectos de empresas españolas con las que he tenido relación profesional.
La empresa ficticia Neuroquantics de ¡Supercoche! es un trasunto de estas compañías españolas. Ellas son, de alguna manera, las que han equipado al increíble Zirquit.
2. Incluye un homenaje a Tim Hartnell, de parte de mi yo de niño programador
De niño me divertía programando en un ordenador de la época, un Amstrad CPC464 de 8 bits. Aquella máquina cargaba programas a través de cassette y, aunque estaba orientado más a juegos que a cualquier otra cosa, me valió para aprender a crear código gracias al manual de BASIC que venía con el aparato.
Aquel manual pronto se me quedó corto y tuve que recurrir a la biblioteca municipal de Alcorcón, que me quedaba a unos diez o quince minutos andando de casa, para encontrar otros libros de programación. En aquella época, efectivamente, no existía Google, quedaban aún unos años para que Internet llegara a los hogares y las bibliotecas eran el único lugar en el que un niño como yo podía acceder a un mayor conocimiento en informática.
Fue gracias a la biblioteca pública que descubrí los maravillosos libros de Tim Hartnell sobre programación de juegos de ordenador. Con ellos aprendí qué significaba la inteligencia artificial y cómo un programa con un código relativamente breve y sencillo era capaz de emular comportamientos inteligentes, de mover fichas en un juego de tablero o de componer poemas de forma automática.
De Tim Hartnell tomé el apellido para mi personaje de Edward Hartnell, el genio fundador de Neuroquantics en ¡Supercoche!
3. Hace un guiño al programa informático Eliza
Fue también gracias al libro de Tim Hartnell sobre inteligencia artificial que descubrí el programa Eliza. Tim presentaba una adaptación a BASIC del célebre programa. Eliza fue rompedor en su momento, el primer programa de procesamiento de lenguaje natural, que era capaz de mantener una conversación (aunque fuera en modo texto) con un humano. Este chatbot primitivo mantuvo a muchas personas pegadas a la pantalla, tecleando sobre sus sentimientos, sus problemas o sus sueños. Por eso en ¡Supercoche! decidí llamar Elisa a la empleada que te abre las puertas de Neuroquantics.
4. Incluye un homenaje a Edward Packard, de parte de mi yo de niño lector
Me enganché a la lectura de niño gracias a la serie de librojuegos Elige tu propia aventura de la que disfrutamos muchos en los años ochenta y principios de los noventa. El escritor creador de la colección, y uno de los máximos referentes del mundo de los librojuegos, es Edward Packard. Podríamos decir que el propio ¡Supercoche! es en sí mismo un homenaje a aquellos pequeños libros rojos. Para mí, publicar un librojuego por primera vez y hacerlo en una colección de referencia como Tú decides la aventura de la Editorial Hidra completaba el círculo que abrí de niño al descubrir y leer por primera vez las páginas de Elige tu propia aventura. Pero quise ser más explícito aún e incorporar en el nombre de pila del personaje Edward Hartnell de ¡Supercoche! un homenaje directo al gran Edward Packard.
5. El curioso caso de la ciudad de Argleton
En ¡Supercoche!, varias de las escenas cumbres de la aventura tienen lugar en el circuito de Argleton, donde se celebra una carrera en la que tú, lector, tienes opción de participar.
Sucede que Argleton apareció durante un tiempo referenciado tanto en Google Maps como en Google Earth, pero en realidad nunca ha llegado a existir como pueblo real.
Esta curiosidad de lugar virtual que no corresponde con nada real me pareció interesante y, además, una muestra de cómo entendemos las personas lo real y lo ficticio. Nunca he estado en Sidney, ni tampoco en Rivendel. En realidad, las ubicaciones que sí he visitado no son más que una pequeña fracción de lo que representa un mapa del mundo. Incluso si nos ceñimos a España, hay más de 8000 municipios. ¿De verdad podríamos distinguir si uno fuera, en realidad, inexistente y solo figurara en los atlas y en Google Maps?
6. Otros nombres que no son casuales
Además del personaje de Edward Hartnell, que encierra un doble homenaje a Edward Packard y a Tim Hartnell, de Elisa que refiere al programa Eliza o del circuito de Argleton, otros nombres que utilicé en ¡Supercoche! esconden su propio motivo.
El personaje de Roberts es una referencia al pirata Roberts de La princesa prometida (si no has visto la película o no has leído el libro, ¿a qué esperas para hacerlo?).
El personaje de Morris hace referencia al profesor Robert Tappan Morris, creador del llamado gusano Morris, uno de los primeros malware de Internet.
Y, finalmente, para la piloto Skadi de ¡Supercoche! quise evocar parte del carácter de Ruta Skadi, la Reina de las Brujas en la saga de La materia oscura del escritor británico Philip Pullman.
Creo que todas estas curiosidades enriquecen el libro en una capa adicional. Sin embargo, la esencia de ¡Supercoche! es la aventura, sin mayores pretensiones, y su principal objetivo es entretener a lectores y lectoras. ¿Te atreves a pilotar un supercoche?
Igual que los años anteriores, quiero agradecer todas las felicitaciones que me estáis haciendo llegar enviándoos un cuento.
Para este año, he elegido Linda Pituitaria.
Es para mí un cuento muy especial. Lo escribí en 2001, muy joven, y fue publicado en la colección Cuadernillos de Alcorcón que editaba la asociación Verbo Azul.
Verbo Azul fue el primer sitio donde me llamaron escritor de forma abierta. Imaginaos lo importante que entonces fue esto para mí, cuando era un veinteañero con muchas ganas y miles de sueños. En este 2024, la asociación cumple 25 años y, entre otras cosas, retoma la colección Cuadernillos de Alcorcón que tan importante fue para muchos durante aquellos primeros años de Verbo Azul. Por eso, el cumplecuento que os traigo hoy quiere ser también un pequeño homenaje a los Cuadernillos de Alcorcón y a toda la maravilla que trajeron consigo, y a la que seguro que traerán en esta nueva etapa.
Linda Pituitaria es, además, un relato de realismo mágico plagado de recursos literarios que aún hoy me parece muy representativo de lo que soy como escritor.
Y es una historia de amor.
Confieso que me encanta releerlo de vez en cuando. Espero que, si todavía no lo conocías, lo disfrutes también.
¡Aquí lo tienes! Puedes leerlo directamente en pantalla o descargarte el PDF pinchando un poco más abajo.
Para la portada, he reutilizado la ilustración original que mi amigo Alberto García Gómez dibujó para la ocasión y que me sigue pareciendo fantástica.
Si te ha gustado la lectura de Linda Pituitaria, no te puedes perder Naksatra, una antología de realismo mágico donde puedes encontrar decenas de cuentos maravillosos.
Yo lo he querido hacer desde descubrí la serie de libros de Elige tu propia aventura.
Era entonces un niño. Me encantaban. Fueron quizá los títulos que más contribuyeron a convertirme en un verdadero lector en el futuro.
Casi al instante, quise escribirlos. Y lo hice. Con apenas once años, completé mi primer librojuego, El laberinto. Era el primero y contenía multitud de fallos de todo tipo, pero aprendí a cerrar todos los finales, crear y usar un árbol de decisión y muchas otras cosas. Hablo sobre este primer librojuego en esta entrada.
A continuación, también con once o doce años, comencé a escribir otro nuevo librojuego. Era de ciencia ficción espacial. En este caso me embriagué con las posibilidades de ramificar y abrir más y más historias, hasta que se volvió un auténtico diplodocus inmanejable. Quedó inconcluso, pero aprendí muchísimo y entendí que escribir librojuegos requiere también de planificación y autocontención.
Mi primer librojuego publicado con editorial fue ¡Supercoche!. Tardé ocho meses en escribirlo. Con él aprendí a escribir para editorial, a ceñirme a pautas y, también, me llevé algunas lecciones sobre puntos a mejorar, principalmente en cuestión de diseñar estructuras más interesantes.
Siguió Bacterrobot, que tardé también meses, aunque era sustancialmente más largo e incluía un punto adicional de complejidad. Apliqué todo lo que había aprendido y, también, tuve que explorar un nuevo perfil de público y adentrarme en el mundo adolescente y adulto.
Sin embargo, el último librojuego que he escrito hasta la fecha, Aharata karate, lo escribí en doce días.
Y no penséis que acasoAharata karate está falto de calidad. Todo lo contrario. Estoy recibiendo críticas muy positivas y, también, algo sorprendente: aunque es un libro orientado a infantil-juvenil, ¡también se están enganchado los adultos a su lectura!
¿Qué sucedió entonces? ¿Cómo puede ser que escriba en dos semanas lo que antes podía llevarme ocho meses?
La respuesta es que apliqué un método.
Un método por pasos muy efectivo, que permite mantener las ideas muy claras sobre el librojuego y redactar mejor, sin perder el hilo, manteniendo ese estado de encontrarse sumergido en la ficción que facilita que la prosa fluya y, sobre todo, conociendo bien en qué punto me encuentro de la escritura y qué es lo siguiente que toca hacer.
Este método no es magia. Es una guía detallada en diez pasos fácil de aplicar (y de adaptar, que cada escritor usa sin duda sus condimentos).
Además, he tenido la suerte de publicarlo con Ana González Duque en MOLPEditorial. Ahora forma parte de una colección de libros para escritores muy potente.
Estoy muy muy contento.
No solo porque el lanzamiento, que fue el pasado 16 de marzo, esté yendo genial.
Hay otra cosa más importante.
Y es que quiero contribuir a que haya más librojuegos. Más escritoras y escritores que se lancen a crear este tipo de literatura interactiva.
Porque me encantaban de pequeño y quiero que los niños de hoy dispongan de un buen catálogo variado, moderno, cautivador y escrito originalmente en nuestra lengua.
Espero que este manual aportar un granito de arena (¡o varios!) al crecimiento del mundo de los librojuegos, que es maravilloso.
En febrero se publicó Aharata Karate, mi último librojuego, y ayer mismo, día 1 de marzo, tuve la ocasión de celebrar una presentación y firma.
Fue especial por muchos motivos.
Porque tuvo lugar en Akira Cómics, una de las mejores librerías del mundo.
Porque me acompañó Julio C. Ávila, profesor de primaria y que actualmente da clases a mi hijo.
Porque a la firma se unió María Trigueros (Isil Moonkiller), la ilustradora del libro, quien desplegó su generosidad y su estuche de lapiceros para añadir una ilustración original a todos los que adquirieron un ejemplar.
Porque me arroparon amigos y familiares, que me apoyaron desde el público.
Porque Aharata Karate lo publica la editorial riojana Con Pluma y Píxel, con el editor Francisco Tapia al frente. Y es una persona tan entusiasta, tan honesta y tan profesional que me alegra mucho poder publicar con él.
Porque en la colección Aventurer@s, en la que se incluye, hay otros dos títulos de compañeras y amigas escritoras de librojuegos: El Sistema, de Amaya Felices, y El Búnker, de Eva Pérez Rodríguez.
Pero, sobre todo, ayer fue un día especial porque asistió un grupo de niños y niñas muy especial, escucharon con atención, hicieron muchas preguntas, esperaron con paciencia su turno para recibir las dedicatorias en su ejemplar del libro e, incluso, algunos quisieron tener una fotografía conmigo.
Espero que fuera una tarde especial para estos niños y niñas, que disfruten de las aventuras de Aharata Karate y conserven el libro con cariño cuando pasen los años. Es cierto que estoy recibiendo también muy buenas valoraciones de los lectores adultos, pero mi debilidad son los más peques. Me han transmitido mucha energía y muchas ganas de seguir escribiendo.
En definitiva, esta es una entrada de blog para deciros que estoy feliz.
Aquí os dejo vídeo de la presentación. Comienza a partir del minuto 12:10, tras el intervalo de cortesía.