Zumo concentrado de Diludia

Voy a cerrar la web en la que he trabajado tres años.

Así dicho de sopetón suena muy contundente, pero puedes imaginar que me ha costado unas cuantas semanas tomar esta decisión.

Mi web Diludia se ha cobrado muchas horas de trabajo. La inicié el 23 de abril de 2014 y ha sido mi casa digital hasta que le metí el freno de mano a principios de 2017. Publiqué en total unas 120 entradas y, sí, da pena cerrar algo que ya tiene un volumen tan generoso de contenido.

El esfuerzo puesto en esta web ha merecido la pena. Gracias a Diludia aprendí sobre blogging, la gestión de un espacio web y la ficción en toda su amplitud. Ha sido todo un máster de learning by doing. También aprendí al documentarme sobre una buena cantidad de temas. Incluí artículos sobre creación literaria, reseñas de libros, textos invitados de otros autores…

Este carácter tan general fue, precisamente, su perdición.

Comencé el proyecto con la idea de crear un gran sitio web sobre literatura, con foros al rojo vivo, textos originales y cientos de usuarios. El tiempo y la cruda realidad lo redujeron a un blog. La variedad de temáticas, más que dotarle de un carácter generalista, provocó que el foco de Diludia diera tumbos. No era una web de reseñas, tampoco una de consejos, técnicas y herramientas para escritores, tampoco una web de autor, unos foros o un lugar donde se publicaran textos originales, aunque tenía sal y pimienta de todos estos aspectos.

La experiencia me ha servido también para buscar y encontrar ahora lo que quiero. Por eso ahora he decidido centrarme en esta sencilla web de autor.

Muchas de las entradas de la vieja Diludia merecen la pena. La sección de cuentos invitados me encanta. Publiqué veinte de este tipo. El proceso era delicioso: contactar con un autor, pedirle un cuento, recibir un sí o un no, leer el texto, convertirlo en una entrada, volverlo a leer, informar al autor, leerlo de nuevo… Siempre tuve la intención de contribuir a la difusión de autores interesantes, aunque me temo que por lo general ellos aportaban más a Diludia de lo que recibían a cambio. También algunos de los artículos de producción propia merecen permanecer online y me apena de verdad saber que, en cuanto se acabe el contrato con el hosting que las sostiene, desaparecerán. Por eso he rescatado en mi disco duro una copia de Diluda al completo. Tengo la intención de reeditar algunas de las entradas más interesantes, de actualizarlas, mejorarlas y publicarlas en este blog de autor. Sí, aquí voy a ir sirviendo poco a poco zumo concentrado de Diludia.

Puedes intentar visitar el Diludia original en www.diludia.com, aunque es probable que ya no exista o que el dominio haya sido adquirido por otra persona y lo esté usando para algo totalmente diferente de la literatura.

Adiós, viejo amigo. Han sido tres años fantásticos, ¡descansa en paz en el limbo de los blogs perdidos!

 

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