Equisiglo

Hoy, 10 de octubre de 2020, es mi equisiglo.

Hoy cumplo el mismo número de días vividos en el siglo XX que en el siglo XXI.

A partir de hoy, se puede decir que pertenezco más al siglo XXI que al XX porque, objetivamente, he pasado más tiempo en este que en el anterior. Sin embargo, soy nativo del siglo veinte y, aunque hace mucho que emigré al siglo veintiuno, tengo un recuerdo y una influencia muy fuertes de mis raíces temporales.

También es mi equimilenio: el año 2000 nos trajo un cambio de siglo y, también de milenio.
Parece que ambos conceptos son muy similares, al menos en su forma ¿verdad? Y sin embargo, los siento de manera muy diferente. Me considero alguien absolutamente del tercer mileno, pero tengo dudas a la hora de clasificarme como una persona del siglo XX o del XXI.

Quizá eso de que uno no deja nunca de ser niño implica también, al menos en parte, que uno no deja de ser nunca de la época que le tocó vivir de niño. Pero esos finales del siglo XX tenían ya la vista puesta en el año 2.000 y más allá, en un futuro científico, tecnológico y esperanzador. Por eso creo que, aunque con unas bases culturales de siglo XX, los que fuimos niños y adolescentes en los ochenta y los noventa nos criamos con una proyección muy dirigida hacia el nuevo milenio, ese lugar temporal donde nos tocaría ser adultos y en el que se nos prometían maravillas.

Hoy en día los coches no vuelan, sigue habiendo guerras, hambre y un cambio climático acelerado, el hombre no ha puesto el pie en Marte y no hemos descubierto extraterrestres. Se lleva más lo postapocalíptico que los futuros de paz y unificación tipo Star Trek o Érase una vez. Pero sigo profundamente esperanzado con este milenio. Se producen cada día cambios a mejor, descubrimientos, avances y tomas de conciencia respecto a los grandes temas. Al menos así lo siento. En algunos ámbitos como el digital, diría que incluso se han superado las expectativas.

Es curioso que, al pensar en este concepto de equisiglo, he reparado casi por naturaleza en ciencia ficción y en cultura. La ciencia ficción que me empuja a ese futuro por venir y la cultura que me recuerda lo disfrutable que eran la música, los libros, las películas e incluso los videojuegos de mi niñez y adolescencia en los ochenta y los noventa. Me siento del tercer milenio, pero probablemente acompañe los grandes momentos por venir con banda sonora del siglo XX. No puedo evitar mirar al futuro, ni puedo evitar hacerlo desde la perspectiva del Comos de Carl Sagan, que no deja de estar impregnada en guerra fría.

No sé aún cómo celebrarlo, o si esta efeméride es algo que celebrar. De momento, he redactado este post y he propuesto a algunos cómplices de letras escribir sobre esta idea del equisiglo en el tándem literario que tengo activo.

Y tú, ¿has cumplido ya tu equisiglo?¿De qué siglo te sientes?¿Y de qué milenio?

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