Buscadores de Semillas

Llueve y ha bajado la temperatura, pero no dejo que me atrape la pereza y salgo. Poco después, estoy acompañado de Juan Miguel Lorite, de Julián Berlanaz y de unos cafés. No unos cafés cualesquiera, por cierto. El frío queda al otro lado de las ventanas y paredes. Hablamos, como hemos hecho tantas otras veces, sobre literatura experimental. Pero con dos diferencias fundamentales.

La primera, que la conversación no solo explora, sino que navega hacia un objetivo: enrolar al escritor Julián Berlanaz para que nos preste la obra en la que está comenzando a trabajar, Buscadores de Semillas, como conejillo de indias sobre la que experimentar.

La segunda, que en algún momento pulsamos el círculo rojo del botón de grabar.

Así creamos la primera entrega del podcast de Buscadores de Semillas. Está subido en iVoox para que lo pueda escuchar cualquiera. Tranquilo, de momento es inofensivo.

De momento.

Pulsa en el dibujo para buscar semillas

 

 

Cómo hacer un cuento de brujas para niños

Me gustan los making of de películas y series, esos pequeños documentales que cuentan cómo se hizo. Por eso, como escritor, me gusta incluir una sección de cómo se hizo en mis libros. Naksatra, el recopilatorio de cuentos que publiqué en 2017, incluye uno muy detallado en el que explico el proceso creativo de cada uno de los textos y, también, del libro en su conjunto. Escrito en piedra: Nigredo también incorpora un apéndice, esta vez muy breve, que narra el proceso de creación de los microcuentos, aunque se centra en la parte material y plástica, de cómo caligrafiar un microcuento sobre piedras recogidas en distintos momentos y lugares de España con este propósito.

Cuando publiqué La bruja Maruja y su castillo, no incluí un making of. A diferencia de los anteriores, que son para adultos, La bruja Maruja y su castillo es un cuento infantil ilustrado y no consideré apropiado añadir nada más. Sin embargo, su proceso creativo ha sido genial y merecedor de un cómo se hizo: lo creé a medias con mi hijo Iván cuando él tenía 4 años, y eso lo hace muy especial. Además, las ilustraciones y la maqueta corrieron a cargo de Alberto, uno de mis mejores amigos. Así que allá voy, el merecido making of de La bruja Maruja y su castillo tendrá cabida, finalmente, en este blog.

Todo empezó el 30 de marzo de 2018. Agarré un cuaderno, un bolígrafo y le propuse a Iván escribir un cuento. Así, sin más. Los cuentos forman parte de nuestro mundo desde que mi hijo nació. Le he leído muchos pero, también, los he inventado para él. Estos cuentos inventados muchas veces no pasan de su versión oral. Iván, como cualquier niño, pide repetir los cuentos que le han gustado. Así, algunos de los que hemos inventado han ido evolucionando y puliéndose hasta funcionar realmente bien. La bruja Maruja y su castillo tuvo una primera versión del tirón, calculo que en cosa de menos de media hora. Quise hacerlo con dibujos y escribiendo letras, no solo como ejercicio oral, y también impliqué a Iván desde el primer momento en su creación. Mi hijo no sería un receptor pasivo, sino que construiríamos juntos la historia. Y funcionó. Suyos fueron los elementos principales: una bruja como protagonista, un castillo como lugar o escenario, y tirarse pedos como acción. Teníamos quién, dónde y qué, suficiente para empezar, y nos pusimos a ello. Así, libreta y boli en mano, creamos la primera versión. He escaneado sus 8 páginas originales para que podáis ver dos cosas. La primera, que el proceso creativo es muy divertido. La segunda, que soy tremendamente torpe dibujando pero sí, los dibujos son míos aunque parezcan de un niño.

Página 1: Los elementos iniciales los plantea mi hijo. Hay una bruja, aún sin nombre, que quiere tener su propio castillo. Es una bruja mala. Se dedica a hacer pócimas para reunir el dinero necesario para comprarse el castillo. Vamos creando el cuento juntos. Dibujo, escribo y se lo narro a mi hijo según evoluciona. Él permanece muy atento observando el proceso y participando en él.

 

Página 2: «Si alguien entra en mi castillo, lo tiro al pozo y me lo como». El mensaje del cartel es tal cual lo dijo Iván, copiado al pie de la letra. Yo hubiera optado por algo menos agresivo, pero preferí respetar la propuesta del niño.

 

Página 3: llega el momento de ponerle nombre a la bruja. De sus atributos, «mala» y «bruja», tomamos «Ma-» de mala y «-ruja» de bruja para montar «Maruja». Y para reflejar esto, ¿qué mejor que hacerla reír desde lo alto de una torre?

 

Página 4: ponemos a nuestra bruja Maruja a volar en una escoba. Después, le entró hambre. Creo recordar que Iván propuso que comiera una sopa, y yo aporté el polvo de escamas de dragón.

 

Página 5: la bruja Maruja se dispone a comer la sopa que ha preparado, sin saber que en lugar de sal ha echado nada menos que escamas de dragón. ¡Qué peligro!

 

Página 6: genial aportación de Iván. Las escamas de dragón provocan muchos pedos. Y no unos pedos cualesquiera, ¡nada menos que pedos mágicos!

 

Página 7: el verdadero problema de la trama de este cuento no era que la bruja necesitaba conseguir dinero para comprar el castillo. Eso lo resolvió fácilmente vendiendo pócimas. Sin embargo, ahora Maruja se enfrenta a algo más grave que no puede resolver sola. Los pedos que le ha provocado la sopa mágica han destrozado su querido castillo y necesita ayuda de los demás. La bruja Maruja debe hacer algo que nunca haría, que es pedir ayuda a los demás. Y para conseguir su ayuda, debe transformarse en una bruja buena. Este es el verdadero núcleo del cuento. Encaja a la perfección con la lógica de los cuentos que entiende Iván.

 

Página 8: final feliz, la bruja se hace buena, recibe ayuda y todo queda solucionado. Por supuesto, termina con la fórmula «Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado». Iván no se ha despegado de mi lado y lo ha pasado en grande viendo cómo se crea el cuento, con texto y dibujos, y participando de forma activa en su elaboración.

Lo siguiente fue mostrar orgullosos nuestra creación. Aquello era un cuento completo, con su trama y su desarrollo. Había detalles que ir puliendo, desde luego, pero ya tenía un material perfecto para contar a Iván una y otra vez.

La bruja Maruja y su castillo tenía potencial. Me gustaba y, mejor aún, le gustaba a un niño de 4 años. Decidí evolucionarlo a un cuento «de verdad», a una edición de libro infantil ilustrado como los que se apilan en la balda más baja de nuestra librería del salón, la pequeña biblioteca de Iván.

Tocaba pasar el cuento a ordenador, redondear algunos detalles, pulir y corregir el texto. También, pensar en el formato. Sería un cuento ilustrado a todo color y a página completa, con formato cuadrado. El texto llevaría una letra grande y de tipo ligada, esa que utilizan en los colegios para enseñar a leer a los niños. Todo esto no vino de un análisis concienzudo ni tampoco del azar. Los criterios para el formato respondían, ni más ni menos, a lo que yo mismo como padre buscaba en un cuento cuando tenía que elegir uno para mi hijo de, entonces, 4 años.

En este tipo de libros, el trabajo de ilustración es enorme. Mi amigo Alberto aceptó el reto de ilustrarlo y maquetarlo. Le pasé el texto y, a partir de ahí, fuimos dando los pasos necesarios. En esta fase el trabajo estaba en su tejado.  Hablábamos cada pocos días, casi más por mail que de viva voz, y utilizamos Google Drive para compartir los archivos. Recuerdo que era siempre una alegría recibir una actualización y hacer comentarios sobre los bocetos o dibujos originales. No podía resistir la tentación de enseñarle a Iván los progresos y preguntarle qué opinaba de los dibujos.

Ejemplo de doble página, tal y como lo vería el lector cuando abriera el libro por la mitad. La página de la izquierda está completa, la de la derecha abocetada. El trabajo de Alberto fue excelente. El texto se incluye ya con la letra ligada. Este punto intermedio es del mes de agosto de 2018.

El cómo se hizo podría tener todo un capítulo aparte en cuanto a diseño, ilustración y maquetación. Algunas de las cosas con las que tuvo que lidiar Alberto, además de concebir en imágenes una historia que era solo texto, fue con los dibujos originales en tamaño A3 y su posterior escaneo y ajuste para trabajar en digital, las pruebas de color con los distintos estándares, como CYMK, y las diferencias entre lo que uno ve en una pantalla de ordenador retroiluminada y lo que luego queda impreso en papel, el ajuste del grosor de la tipografía para que el ligado de las letras fuera continuo… y lidiar conmigo, el autor pesado, que en dos o tres ocasiones le pedí cambiar algún pequeño detalle del texto. Alberto aportó muchísimo a la historia, no solo las ilustraciones.

En paralelo, redactamos todas esas cosas adicionales al cuento como tal que debe llevar un libro: portada y contraportada, dedicatoria, sinopsis y un parrafito sobre los autores. Con todo el trabajo realizado y la maqueta en el formato exacto que elegimos de entre las opciones de Amazon, subimos el libro a la plataforma. El proceso requirió algunos ajustes adicionales y esperamos a recibir la copia física de prueba antes de publicar el cuento y que estuviera disponible para todo el mundo.

Y, por fin, el 28 de noviembre de 2018, ocho meses después de que lo cibiera con Iván, La bruja Maruja y su castillo era ya un cuento de verdad que cualquiera podía comprar. Inundamos nuestros Whatsapps con la noticia y por fin disfrutamos del resultado, del tacto de las hojas, de las ilustraciones o de regalarlo a los familiares más cercanos. Pero, sobre todo, era un gustazo volverlo a leer con Iván, que ya contaba con cinco años, y que seguía disfrutando con La bruja Maruja y su castillo.

La acogida es, y sigue siendo, estupenda. ¡Gracias por todos vuestros  cariñosos comentarios! Os animo a crear vuestras propias historias junto con los peques, es toda una aventura.

 

Recomendación 1: librojuegos.org

Hoy comienzo una nueva sección sobre recomendaciones en esta web. Una de mis conclusiones del cambio de año fue que, en esto de escribir, hay muchas personas con las que colaboro, que me ayudan o contribuyen de alguna manera a que mi carrera de escritor siga avanzando. Pero, para ser justos, hay algo más que personas. En mi día a día utilizo herramientas, consulto páginas webs y todo tipo de contenido digital o me relaciono con editoriales, librerías y otras piezas del puzle del mundo del libro. Sí, detrás de cada uno de estas cosas siempre hay una o más personas, pero son esos servicios, productos o contenidos los que quiero resaltar, mes a mes, con estas recomendaciones.

Esta primera recomendación, de enero de 2019, quiero dedicarla a la comunidad de librojuegos.org. Su cuartel general es, por supuesto, su sitio web, liderado por los expertos en ficción interactiva, diseñadores y escritores de librojuegos Fernando Lafuente, Jacobo Feijóo y Juan Pablo Fernández. La comunidad la conforman ellos y otros expertos, escritores, fans y editores que son el verdadero alma del grupo.

librojuegos.org está activa desde 2013 y me enrolé en ella en 2015. Gracias a esta comunidad, he recuperado la afición que tenía de niño por el género de la ficción interactiva y mucho más que eso: he reincorporado los librojuegos a mi escritura después de muchos años y he conocido a un grupo de personas geniales.

El sitio web de librojuegos.org está plagado de posts interesantes. Reseñas, noticias y todo tipo de artículos. Incluye un buen número de entrevistas, uno de los formatos que más disfruto como lector de blogs, y a la que pude contribuir en su día con una entrevista a Chris Klimas, creador de Twine, que realicé para un proyecto europeo sobre «smart publishing» o edición inteligente y que los compañeros de librojuegos.org tradujeron y reprodujeron en la web. Dejo el enlace a la entrevista aquí.

Destaca, como en todas las comunidades con vida, el foro, donde se plantean debates sobre ficción interactiva de calidad. Algunos de los mayores expertos en librojuegos de España son miembros muy activos en estos foros, y es una gozada poder tratar con ellos.

Tanto si te apetece retomar el género de la ficción interactiva, como me pasó a mí, como si es la primera vez que te sumerges en los librojuegos, esta comunidad es para ti. Referencia en español, de lo poquito que hay de relevancia en nuestro idioma si comparamos con todo lo que la ficción interactiva moviliza en el mundo anglosajón, y un alma real alimentada por un sensacional grupo de personas. Nos vemos por allí, si pinchas en la imagen de abajo para recoger el guante de esta recomendación.